"Ante la tragedia de Urda, la esperanza de la Resurrección"

28.10.2026
"… que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día".
(Jn 6,40)

Comunicado de la Iglesia Antigua Católica y Apostólica ante la tragedia ferroviaria de Urda

Madrid, 28 de octubre de 2026

La Iglesia Antigua Católica y Apostólica (IACA) expresa su profundo pesar por la tragedia ferroviaria ocurrida esta mañana en Urda (Toledo), que ha segado numerosas vidas y dejado tantas familias sumidas en el dolor. A este nuevo duelo unimos el recuerdo de las víctimas del accidente de Adamuz (Córdoba), ocurrido el pasado 18 de enero, cuya memoria permanece viva en nuestras oraciones.

Ante el misterio de la muerte, la Iglesia levanta su mirada hacia Jesucristo, Señor de vivos y muertos, y escucha nuevamente su promesa: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá" (Jn 11,25). Nuestra esperanza descansa en la victoria de Aquel que, habiendo descendido al sepulcro, resucitó glorioso al tercer día y abrió a la humanidad el camino de la vida eterna. En Él aguardamos la resurrección de los justos y el cumplimiento de aquella promesa divina por la cual Dios enjugará toda lágrima y la muerte será vencida para siempre.

Con esta fe ofrecemos nuestras oraciones y sufragios por las almas de cuantos han perecido en ambas tragedias, implorando para ellos la misericordia divina y el descanso eterno. A sus familiares y seres queridos hacemos llegar nuestra cercanía fraterna, rogando al Señor que sostenga sus corazones en estas horas de aflicción. Por los heridos pedimos fortaleza en su sufrimiento y una pronta recuperación. Expresamos también nuestro reconocimiento a cuantos, desde los servicios de emergencia y la asistencia sanitaria, trabajan generosamente para socorrer a las víctimas.

La gravedad de lo sucedido, especialmente después de la tragedia de Adamuz, exige una respuesta que esté a la altura de las vidas humanas perdidas. Reclamamos una investigación rigurosa e independiente que esclarezca las causas de ambos accidentes, determine las responsabilidades que correspondan y permita actuar con toda la firmeza de la ley frente a las negligencias que puedan acreditarse. La protección de la vida humana constituye una obligación moral inexcusable para quienes tienen encomendada la seguridad pública. Las víctimas y sus familias tienen derecho a conocer la verdad y a obtener justicia. Sería inadmisible que semejantes tragedias quedasen reducidas a declaraciones de pesar, mientras permanecieran sin corregirse las causas que pudieran haberlas provocado.

Oración al Santo Cristo Peregrino

Santo Cristo Peregrino, Redentor nuestro, que llevaste sobre tus hombros el peso del sufrimiento humano y, por tu santa Cruz y gloriosa Resurrección, venciste el poder de la muerte, vuelve tus ojos misericordiosos hacia los que han perdido la vida en Urda y Adamuz.

Recibe, Señor, el sufragio de tu Iglesia por sus almas. Perdona sus faltas y, por los méritos de tu preciosísima Sangre, concédeles el descanso eterno en la paz de tu Reino. Que la luz perpetua resplandezca sobre ellos y, cuando llegue el día de tu gloriosa manifestación, sean contados entre los justos que resucitarán para la vida eterna.

Consuela a las familias que lloran la pérdida de sus seres queridos y permanece junto a cuantos sufren la angustia de la incertidumbre. Derrama tu misericordia sobre los heridos, alivia sus padecimientos y fortalece las manos que cuidan de ellos. Ilumina también las conciencias de quienes deben esclarecer estas tragedias, para que la verdad prevalezca y se cumpla la justicia debida a las víctimas.

Santo Cristo Peregrino, Tú que acompañas a los hombres por los caminos de esta vida, recibe a nuestros hermanos difuntos al término de su peregrinación terrena. Que tu infinita misericordia los conduzca a la morada del Padre y, levantados de la muerte en el último día, puedan contemplar eternamente tu rostro en la bienaventuranza de los justos.

Dales, Señor, el descanso eterno. 
Y brille para ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.


Iglesia Antigua Católica y Apostólica (IACA)

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