
Comienzo del año 2026 en la Iglesia Antigua Católica y Apostólica
Al concluir el año 2025, la Iglesia Antigua Católica y Apostólica realiza un balance de un tiempo caracterizado por la perseverancia en su carisma fundacional como comunidad de adoración, articulada en torno al calendario litúrgico, la vida sacramental, la oración constante y el servicio al pueblo de Dios.
Durante 2025, la comunidad ha acompañado el ritmo del Año Litúrgico en todas sus expresiones —desde el Adviento y la Navidad, pasando por la Cuaresma y la Pascua, hasta el Tiempo Ordinario— como cauce privilegiado para vivir y contemplar los misterios de la salvación. En este caminar, la Eucaristía ha permanecido como centro de la vida comunitaria, fuente de comunión y expresión visible de la fe apostólica recibida.
Con la llegada del año 2026, la Iglesia Antigua Católica y Apostólica renueva públicamente su adhesión a la enseñanza apostólica, a la celebración íntegra de los sacramentos y al servicio pastoral ejercido con espíritu de fidelidad y responsabilidad eclesial. Este compromiso se expresa en la acogida consciente del tiempo litúrgico como espacio vivo donde la gloria del Señor continúa manifestándose en el tiempo.
Entre las principales celebraciones que marcarán el curso de 2026, el centro permanece en el misterio pascual de Cristo. La Pascua del Señor será celebrada en la Noche Santa del 5 de abril de 2026, culmen del Triduo Pascual que articula todo el año cristiano. De este corazón pascual brotan las fechas principales: el inicio de la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza el 18 de febrero; la Ascensión del Señor el 14 de mayo (o su celebración dominical el 17 de mayo); la solemnidad de Pentecostés el 24 de mayo; y el comienzo del Adviento el 29 de noviembre.
En comunión con la Iglesia peregrina en la tierra, la IACA celebra cada domingo, en las fiestas del Señor, de la Santísima Virgen María, de los Apóstoles, de los santos y en la conmemoración de los fieles difuntos, la proclamación constante de la Pascua de Cristo, Señor del tiempo y de la historia.
En este espíritu, la Iglesia Antigua Católica y Apostólica inicia el año 2026 con ánimo sereno y firme, confiando el camino que se abre a Aquel que es, que era y que viene, y renovando su vocación de fidelidad, adoración y servicio en el seno de la Iglesia una, santa, católica y apostólica.
